Sunday, August 7, 2016

Julio Schiaffino and Leopoldo Durañona

I interrupt these two posts about fake comics (to write the second post I'm waiting for a magazine which is god knows where right now) to complain about 2016! What a year! I just read that Julio Schiaffino and Leopoldo Durañona died recently. Julio Schiaffino died June 23 and Leo Durañona died last February 22.

Julio Schiaffino was a chameleon who could imitate any drawing style. I remember him mostly for some of his covers for Frontera. Below is my favorite El Eternauta cover.



Héctor Germán Oesterheld (w), Julio Schiaffino (a), cover of El Eternauta [The Eternaut] # 2, December 1961. 

Leopoldo "Leo" Durañona started his career at Columba before he worked for Héctor and Jorge Oesterheld's Editorial Frontera. To me he will always be the illustrator of Héctor Germán Oesterheld's Latinoamérica y el imperialismo, 450 años de guerra [Latin America and imperialism, 450 years of war] serialized in the montonero magazine El Descamisado [the shirtless]. Living clandestinely already Oesterheld dictated his stories to him over the phone. Latinoamérica y el imperialismo, 450 años de guerra was published between July 24 1973 and March 26 1974. Leopoldo Durañona eventually fled to the United States saving his life, but I don't have a lot of interest in what he did over there...


Héctor Germán Oesterheld (w), Leopoldo Durañona (a), Latinoamérica y el imperialismo, Doeyo y Viniegra, 2004. The cover image is a combination of two panels by Durañona: the foreground was published in El Descamisado # 42 (March 5, 1974), the background was published in El Descamisado # 35 (January 15, 1974).

2 comments:

Artsy Muñoz said...

Julito y Leopoldinsky... muchachos de aquel Buenos Aires... aquì, en tu sitio, me vienen ganas de pensarlos y hablar de ellos, este es buen lugar para repatingarse y llamar sosegadamente a los recuerdos. A Leopoldo me lo encontrè en la Panamericana como alumno de Breccia, conjuntamente a Rubèn Sosa y a Abel Balbi. Yo seguìa visitando esporàdicamente la Escuela a pesar de no poder pagar ya los cursos, Breccia me invitaba -pasate de vez en cuando - me decìa, ademàs de recibirme en su casa y aconsejarme.
A Julio Lo conocì como ayudante de Solano, cuando yo entrè al estudio el ya se estaba yendo, hacìa por su cuenta Joe Zonda y Bull Rockett, anteriormente dibujados por Solano. Julio mascaba toscanos apagados y dibujaba sin cesar, desarrollando su original versiòn solanesca: habìa convergencias paralelas entre los dos, fueron capaces de partir desde las frìas y eficaces manchas y lìneas de Paul Campani hacia nuestros barrios, entibiàndose en el camino de los dìas. Jorge, su hermano, me contaba que la madre, parada al lado de la mesita de trabajo de Julio, le decìa - hacé unos cuadritos màs, nene, que me tengo que comprar zapatos - Solano y el consiguieron ademàs hacernos palpar visualmente la suciedad de la soldadescas cubiertas de barro seco, los ojos llameantes de desesperaciòn bajo la sombra de los cascos, la fatiga de los cueros ajados por el uso, la corrosiòn de los metales, los cielos plùmbeos de aquì y de allà. Luego su camino se internò en zonas de exasperaciòn humorìstica como las de su admirado Will Elder, llenando sus cuadritos con contorsiones y anécdotas desopilantes. Se le iluminaban los ojos cuando hablaba de el.

Leopoldo es vigor, soltura y gracia. De potrillo galopaba cerca de Breccia, a veces irritàndolo. Era verbo colérico, energìa desencadenada, brillantez en acto. Sus Pedro Pereyra, taxista, resueltos en tempestades nocturnas, eran oleadas de tinta palpitante en lluvias y vientos que hacìan entrada en las recònditas sombras de los barrios de Buenos Aires, ejerciendo animismo del mejor. Y sus trabajos en Latinoamérica y el imperialismo son excelentes, concuerdo. Nos juntàbamos en su casa con Balbi y Sosa y ahì dale que te dale, discusiones infinitas, llueve siempre en mis recuerdos. Luego terminabamos echados por su mamà, cansada de la excitaciòn y los gritos, y nos ìbamos al bar de la esquina a festejar con cafè con leche y medialunas.

Reconozco que estoy un poco fijado con esa ciudad, la mìa, la de ellos. Que se yo, debe ser el carìnio. Ahì nacieron, ahì volvieron, desde ahì se fueron al otro barrio, y a ese ahì lo dibujaron desde sì mismos, reanimàndolo.
Hasta lueguito y 'chas gracias.

Isabelinho said...

Gracias por la visita y por los recuerdos, maestro. Los astros deben de estar alineados porque justo hoy le tengo reservada una sorpresa. Sigue por Hightail.